Décimo aniversario de la Gesta de Luperón y fallido intento contra el régimen de Trujillo
Por Lenin Ramos
SÁBADO, 04 DE JULIO, 2026.-- Durante la tiranía el país vivió en el culto a la figura del dictador por encima de cualquier efeméride nacional. Lo único que se celebraba eran las “hazañas y logros” del tirano
Con motivo de haberse cumplido el 77 aniversario de la Gesta de Luperón, considerada el primer intento organizado de enfrentar la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en 1949, la Zona Retro rememora cómo fue recordado su décimo aniversario en 1959, una conmemoración que estuvo marcada por actos oficiales centrados en la exaltación de la figura del dictador y por el impacto de un nuevo intento de invasión contra el régimen.
La influencia del dictador
Lo que debió constituir una jornada para honrar el valor y el sacrificio de los hombres que protagonizaron la Gesta de Luperón terminó convertido en una serie de actos de adhesión, lealtad y respaldo político a Rafael Leónidas Trujillo Molina. En lugar de recordar, en su décimo aniversario, aquel intento por desafiar la dictadura y abrir paso a la libertad, las conmemoraciones oficiales se enfocaron en exaltar la frustración de la invasión y la supuesta victoria del régimen frente a sus opositores.
Una de las manifestaciones se llevó a cabo a las 10 de la mañana frente al monumento consagrador de las glorias del 19 de junio, en el parque Julia Molina. En la organización del acto participaron los miembros de la comisión pro festejos constituida en Luperón, con la cooperación de la gobernación provincial de Puerto Plata, la junta del Partido Dominicano en Luperón y otros organismos.
En ese contexto, tanto la manifestación como las demás actividades celebradas en Luperón contaron con la participación de altos funcionarios del Estado, representantes de diversos sectores nacionales, así como estudiantes, obreros, agricultores, industriales y otras figuras vinculadas a la vida pública del país.
Las actividades conmemorativas se iniciaron en el parque Julia Molina con la interpretación del Himno Nacional y del himno del Partido Dominicano. Más tarde, alrededor de las tres de la tarde, se realizó un desfile por las principales calles de la comunidad, encabezado por la banda municipal. La jornada continuó a las 7:30 de la noche con un concierto de gala celebrado en el parque, mientras que, de manera paralela, se desarrollaban bailes populares en distintos puntos de la población.
Actos oficiales desplazan a los revolucionarios y exaltan al régimen
Por su parte, los maestros de la escuela primaria Arzobispo Valera rindieron un homenaje de gratitud a Trujillo, en el Centro Social Obrero.
El acto fue presidido por los señores Julio O. Bergés, inspector del Partido Dominicano; en representación del presidente de la junta de dicha organización política en el Distrito, así como Ramón Cifré Navarro, ayudante del presidente de esa misma junta. También participaron Juan María Febrillet Pozo, J. Peynado Ortiz, Telésforo Antonio Sánchez e Hipólito Retes Rijo, junto a otros representantes de las subjuntas del Partido Dominicano.
La banda de música del Cuerpo de Bomberos interpretó el himno del Partido Dominicano tanto al inicio como al cierre del mitin.
Adicionalmente, se desempeñaron como asesores los señores Santiago A. Mena Valerio, director de Educación en el Distrito, así como Nurys Calcaño y Germania A. de Henríquez, quien fungía como inspectora de Educación.
En Luperón, provincia de Puerto Plata
La conmemoración de esta fecha histórica se convirtió, al mismo tiempo, en una manifestación de gratitud y reconocimiento de los habitantes de Luperón y de toda la provincia de Puerto Plata hacia Trujillo.
En ese contexto, la afluencia de agricultores, ganaderos, comerciantes, industriales y delegaciones provenientes de otras provincias transformó la tradicionalmente tranquila villa en un espacio colmado de alegría, entusiasmo y movimiento. Para reforzar el ambiente festivo, diversos conjuntos típicos animaron bailes populares en distintos sectores de la comunidad.
Fracasa intento de derrocamiento atribuido a grupos subversivos
Mientras Trujillo impulsaba una narrativa oficial que lo presentaba como el salvador de la nación, un grupo de expedicionarios intentaba ingresar al país en un nuevo intento de invasión.
La fuerza subversiva que procuró penetrar la República por la costa norte fue completamente neutralizada mediante una rápida operación en la que intervinieron unidades de la Marina de Guerra y de la Aviación Militar Dominicana.
En ese mismo orden, otro grupo que arribó en una aeronave y descendió en el valle de Constanza, en pleno corazón montañoso del Cibao, fue igualmente aniquilado por unidades de la Infantería dominicana cuando intentaron internarse en las montañas con la intención de iniciar una lucha de guerrillas.
Las operaciones fueron dirigidas de manera directa por el propio Trujillo, quien en ese momento ostentaba los cargos de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y Generalísimo de la República.
Los expedicionarios que murieron en la costa norte llegaron a bordo de dos lanchas rápidas marca Chris-Craft, las cuales ondeaban la bandera de los Estados Unidos y fueron escoltadas hasta unos 50 kilómetros del litoral dominicano por tres fragatas de la Marina de Guerra cubana.
La expedición terminó convertida en una trampa mortal
Dichas embarcaciones fueron identificadas como la “José Martí”, la “Antonio Maceo” y la “Máximo Gómez”, las cuales habrían suministrado alimentos y agua a los invasores. Según las mismas fuentes, las personas que viajaban en estas fragatas y posteriormente regresaron a sus bases habrían transmitido indirectamente información sobre la operación al Gobierno dominicano.
A partir de esas informaciones, se permitió que los invasores se aproximaran a la costa, donde posteriormente fueron atacados y ametrallados inicialmente por unidades de la Marina de Guerra y luego por la Aviación Militar Dominicana, hasta provocar el incendio y hundimiento de las embarcaciones.
Testigos presenciales del operativo afirmaron que, como resultado del ataque sorpresivo, las lanchas quedaron convertidas en lo que describieron como un “infierno de fuego”.
En esa misma línea, algunos de los expedicionarios que lograron escapar del bombardeo alcanzaron la costa a nado y se internaron en las montañas, donde posteriormente habrían sido abatidos por grupos de campesinos armados con machetes que habían sido previamente alertados en la zona de incursión.
Fuentes militares informaron que en la mañana anterior había sido encontrado en una loma de Constanza el cadáver del capitán Enrique Jiménez Moya, quien era perseguido por patrullas de las Fuerzas Armadas.
Asimismo, de acuerdo con declaraciones de exiliados dominicanos en Caracas, Nueva York y La Habana, Jiménez Moya era reconocido como el comandante de la expedición frustrada contra el Gobierno dominicano.
Una realidad alterna impuesta sobre el sentimiento nacional
En conjunto, la conmemoración del décimo aniversario de la Gesta de Luperón evidenció cómo, en el contexto de la “Era de Trujillo”, los actos oficiales y la cobertura periodística fueron utilizados para reforzar la narrativa de poder del régimen, desplazando el sentido original de la efeméride. Mientras se exaltaba la figura del dictador y se organizaban celebraciones cargadas de simbolismo político, el país también enfrentaba nuevos intentos de incursión armada que fueron presentados como victorias militares. Así, entre la propaganda oficial y los acontecimientos de fuerza, se fue configurando un relato que reflejaba tanto el control del discurso público como la tensión política de una etapa decisiva en la historia dominicana.

No hay comentarios.