Crisis diplomática entre RD y Venezuela culminó con ruptura de relaciones

 


Por Lenin Ramos

SÁBADO, 04 DE JULIO, 2026.--La Zona Retro de esta semana recuerda la crisis diplomática que se desencadenó tras la declaración de persona no grata a un funcionario extranjero y que terminó fracturando las relaciones entre la República Dominicana y Venezuela.

Declaración que originó el conflicto

La mañana del 9 de junio de 1959, el ministro de Relaciones Exteriores, Porfirio Herrera Báez, informó que el Gobierno dominicano había comunicado a la Embajada de Venezuela que consideraba no grata la permanencia en el país de su agregado militar, el coronel Pedro Antonio Bracho Urdaneta.

Según explicó el canciller, se notificó oficialmente a la representación diplomática venezolana que Bracho Urdaneta debía abandonar el territorio nacional en un plazo máximo de doce horas, tan pronto dispusiera de un medio de transporte para su salida.

La comunicación oficial del Gobierno dominicano señalaba que el coronel Bracho Urdaneta era acusado de mantener una conducta considerada impropia por las autoridades de la época y de estar presuntamente vinculado a actividades conspirativas que atentaban contra el orden público y la seguridad nacional. Según la nota, dichas acusaciones habrían sido corroboradas por informes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM).

La nota fue leída en presencia del encargado de negocios de Venezuela y del agregado militar de ese país, así como de los embajadores acreditados de Estados Unidos, Colombia, Perú, El Salvador y Guatemala. También estuvieron presentes los encargados de negocios de Ecuador y México, quienes presenciaron la lectura del documento.

Acusaciones de injerencia venezolana

En ese contexto, el secretario de Relaciones Exteriores, Porfirio Herrera Báez, restó importancia a las declaraciones atribuidas al ministro venezolano José Arcaya, que calificó de “ligeras” y aseguró que no eran más que una reacción motivada por el descontento.

Sus comentarios estuvieron relacionados con la decisión adoptada por el Gobierno dominicano de otorgar un plazo perentorio al coronel Pedro Bracho Urdaneta, exagregado militar de Venezuela, para abandonar el país. Las autoridades justificaron la medida alegando una conducta considerada impropia y su presunta vinculación con actividades subversivas contra el Gobierno dominicano.

Asimismo, Herrera Báez rechazó las declaraciones emitidas por el ministro venezolano José Arcaya en relación con el incidente de las valijas diplomáticas. Explicó que la Embajada dominicana en Caracas había recibido instrucciones para aclarar oficialmente la posición del Gobierno dominicano sobre ese asunto.

En ese sentido, sostuvo que resultaba “inexcusable” que las autoridades venezolanas no hubieran esperado la respuesta oficial de la República Dominicana antes de realizar pronunciamientos que, a su juicio, presentaban una interpretación parcializada de los hechos.

Al referirse a las actividades atribuidas al coronel Bracho Urdaneta, Herrera sostuvo que los actos de injerencia en los asuntos internos de la República Dominicana habrían tenido origen en la Embajada de Venezuela. Según afirmó, esa representación diplomática acogió a un grupo de personas que, de acuerdo con la posición oficial dominicana, no estaban siendo perseguidas y, por tanto, no podían acogerse al asilo diplomático, figura que no era reconocida por el Gobierno dominicano en ese caso.

El canciller agregó que esa situación constituyó, a juicio de las autoridades, el punto de partida de acciones orientadas a alterar el orden establecido en el país y a respaldar supuestos planes conspirativos promovidos desde el extranjero.

Dos visiones opuestas de la política internacional

Herrera Báez sostuvo que la República Dominicana mantenía una política exterior basada en el respeto a la soberanía de los Estados y en el principio de no intervención en los asuntos internos de otras naciones. En contraste, afirmó que el Gobierno venezolano había asumido una postura distinta desde su llegada al poder, al formular declaraciones que, según su criterio, reflejaban una disposición a intervenir en los sistemas políticos de otros países.

Asimismo, señaló que esa orientación intervencionista no se había limitado al plano discursivo, sino que, a juicio de las autoridades dominicanas de la época, había sido puesta en práctica en diversas ocasiones.

El canciller recordó que aquella era la tercera ocasión, en el transcurso de ese año, en que el Gobierno dominicano declaraba persona non grata a representantes diplomáticos venezolanos, a quienes acusaba de participar en actividades consideradas conspirativas contra el Estado dominicano. En ese contexto, sostuvo que ninguna norma jurídica ni principio moral obligaba a un gobierno a mantener en su territorio a funcionarios diplomáticos que, amparados en su inmunidad, desarrollaran acciones dirigidas contra las autoridades del país donde estaban acreditados.

Asimismo, manifestó que resultaba especialmente difícil sostener relaciones con el Gobierno venezolano, al que atribuyó una política de confrontación ideológica y de promoción de campañas de descrédito y acciones subversivas contra aquellas naciones que no compartían sus postulados políticos.

Como muestra de lo que calificó como un proceder improcedente por parte de las autoridades venezolanas, Herrera hizo referencia al incidente relacionado con una valija diplomática dominicana. Según afirmó, dicha correspondencia oficial habría sido objeto de revisión por las autoridades de Venezuela, las cuales sostuvieron que contenía documentos críticos hacia el Gobierno venezolano, una acusación que el funcionario dominicano consideró carente de fundamento.

Diplomáticos de Ecuador y México rechazan señalamientos

El secretario de Relaciones Exteriores de la República Dominicana, Herrera Báez, sostuvo un encuentro con los encargados de negocios de Ecuador y México, quienes, según las informaciones difundidas, rechazaron las declaraciones atribuidas al exagregado militar de Venezuela en el país. Ambos diplomáticos negaron cualquier vinculación con los presuntos contactos que este habría mantenido en actividades consideradas subversivas por las autoridades dominicanas contra el régimen de Rafael Leónidas Trujillo.

Quedaron suspendidas las relaciones entre ambos países

Tras varios días de declaraciones y acusaciones difundidas a través de los medios de comunicación de ambos países, la Cancillería dominicana emitió un comunicado oficial en el que anunció la suspensión de las relaciones diplomáticas entre la República Dominicana y Venezuela, formalizando así una crisis que había escalado progresivamente en el ámbito político y diplomático.

Mediante un comunicado oficial, la Secretaría de Estado de Relaciones Exteriores informó a la ciudadanía que quedaban suspendidas las relaciones diplomáticas entre la República Dominicana y la República de Venezuela.

La nota señalaba que el Gobierno dominicano había remitido un extenso cablegrama a la Cancillería venezolana en el que exponía las razones y circunstancias que, a su juicio, habían dificultado la continuidad de las relaciones con las autoridades venezolanas de entonces.

Asimismo, el comunicado indicaba que, mientras se desarrollaba el proceso de ruptura diplomática, el Gobierno dominicano evaluaba la posibilidad de que un tercer Estado asumiera, con el consentimiento de ambas partes, la representación y atención de los asuntos venezolanos en territorio dominicano.

Diplomático denuncia trato recibido en Venezuela

A su regreso a Ciudad Trujillo, el exencargado de negocios en Venezuela, doctor Hugo José Villanueva, manifestó que en Caracas existía la percepción generalizada de que la decisión de la Cancillería venezolana de declararlo persona no grata obedecía a una represalia por la medida adoptada previamente por el Gobierno dominicano contra el agregado militar venezolano, coronel Pedro Bracho Urdaneta.

Prensa registró quiebre diplomático

Las páginas de El Caribe dejaron constancia de una de las crisis diplomáticas más significativas de los últimos años de la Era de Trujillo. Lo que comenzó con la declaración de persona no grata al agregado militar venezolano derivó en un intercambio de acusaciones, protestas oficiales y medidas diplomáticas que culminaron con la ruptura formal de las relaciones entre la República Dominicana y Venezuela.

A través de sus titulares y reportes, el periódico documentó cada etapa del conflicto, reflejando las tensiones políticas e ideológicas que marcaron las relaciones entre ambos países. Décadas después, aquellas portadas continúan siendo un valioso testimonio de un episodio que evidenció cómo las diferencias diplomáticas podían escalar hasta provocar el quiebre de los vínculos oficiales entre dos naciones.

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