A cuatro años de Fiona: así impactó el huracán a República Dominicana

 La Altagracia fue una de las provincias más afectadas por el ciclón, que provocó daños en viviendas, tendido eléctrico, cultivos e infraestructura y desplazó a cientos de personas.

EN SANTO DOMINGO, sábado, 19 sep. 2026. — Este 19 de septiembre se cumplirán cuatro años del impacto del huracán Fiona sobre República Dominicana, fenómeno que azotó principalmente la región Este con vientos de entre 140 y 150 kilómetros por hora, intensas lluvias y fuertes oleajes, dejando daños en viviendas, instalaciones eléctricas, hoteles y plantaciones agrícolas.

El huracán tocó tierra dominicana alrededor de las 3:30 de la madrugada del 19 de septiembre de 2022, por la comunidad de Boca de Yuma, provincia La Altagracia, donde provocó aguaceros torrenciales, tormentas eléctricas, caída de árboles y postes del tendido eléctrico, así como inundaciones y crecidas de ríos.

El fenómeno también generó un oleaje anormal de entre 12 y 15 pies de altura en zonas costeras, mientras su centro se desplazaba por el canal de la Mona con dirección hacia el noreste, para posteriormente abandonar el mar Caribe y continuar su trayectoria sobre el océano Atlántico.

Tras afectar La Altagracia, los efectos de Fiona se extendieron durante las primeras horas de la mañana hacia El Seibo, Hato Mayor, Monte Plata, Samaná y María Trinidad Sánchez, entre otras provincias.

Daños en La Altagracia

En La Altagracia, el impacto del huracán dejó calles obstruidas por árboles derribados y cables del tendido eléctrico, dificultando el tránsito de personas y vehículos en distintos municipios y comunidades.

La temporada de huracanes termina en noviembre.

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La Defensa Civil reportó daños en viviendas y el desplazamiento de más de 300 personas hacia refugios, mientras la crecida del río Duey provocó afectaciones en sistemas productivos de la provincia.

Las lluvias y las ráfagas de viento también se sintieron en gran parte del territorio nacional, de acuerdo con los boletines emitidos por el entonces Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet).

La institución, dirigida en ese momento por la ingeniera Gloria Ceballos, activó los grupos de emergencia y mantuvo el seguimiento permanente de la evolución del fenómeno.

El subdirector técnico Miguel Campusano, junto con el personal del Centro Nacional de Pronósticos, coordinó el monitoreo y la emisión de las alertas meteorológicas correspondientes.

En las primeras horas posteriores al impacto, el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) informó sobre el desplazamiento de más de 800 personas, daños en viviendas y afectaciones a más de 11,500 clientes del servicio eléctrico.

Las precipitaciones acumuladas oscilaron entre 150 y 450 milímetros en diferentes zonas, situación que llevó a las autoridades a mantener avisos por posibles inundaciones urbanas, crecidas de ríos, arroyos y cañadas, además de deslizamientos de tierra en varias provincias.

Ante la amenaza del ciclón, el presidente Luis Abinader activó los organismos de emergencia, mientras las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional acuartelaron a parte de su personal para reforzar las labores de prevención y respuesta.

Imágenes proporcionadas por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), a través del Centro Nacional de Huracanes (NHC), permitieron dar seguimiento a la trayectoria proyectada de Fiona sobre el territorio dominicano.

La trayectoria de Fiona

El entonces Instituto Dominicano de Meteorología comenzó a dar seguimiento al fenómeno desde el 12 de septiembre de 2022, cuando se identificó una onda tropical al este de las Antillas Menores.

El 14 de septiembre, el sistema se convirtió en depresión tropical al este de Guadalupe y, el día 16, después de cruzar el arco de las Antillas Menores, alcanzó la categoría de tormenta tropical con vientos máximos sostenidos de 85 kilómetros por hora, momento en que recibió el nombre de Fiona.

El sistema continuó desplazándose por el mar Caribe y afectó las Islas Vírgenes Británicas y las Islas Vírgenes de Estados Unidos.

Ese mismo 16 de septiembre, las autoridades dominicanas emitieron alertas ante el acercamiento del fenómeno al Caribe. La zona bajo vigilancia comprendía desde la península de Barahona hasta Cabo Engaño, en La Altagracia, por la costa del mar Caribe, y desde Cabo Engaño hasta Cabo Francés Viejo, en María Trinidad Sánchez, por la costa atlántica.

El 18 de septiembre, Fiona se desplazó al suroeste de Puerto Rico, cerca de Punta Tocón, con vientos máximos sostenidos de 140 kilómetros por hora y una presión central de 986 milibares.

Después de tocar tierra brevemente en Puerto Rico, el huracán continuó sobre el mar Caribe hasta ingresar al canal de la Mona, donde siguió intensificándose y desarrolló un ojo claramente definido antes de impactar territorio dominicano.

Cuatro años después, el paso de Fiona permanece como uno de los fenómenos atmosféricos que dejó mayores efectos en la región Este del país, particularmente en La Altagracia, donde sus fuertes vientos, lluvias y crecidas de ríos provocaron daños a viviendas, infraestructura, agricultura y servicios básicos.

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