Rafael Alcántara (Raffo El Soñador)

 

Historia Dominicana en Gráficas

Lean aquí, su historia.

JUEVES, 27 AGOSTO 2026. Rafael Alcántara, nació un 24 de octubre de 1944 en Barahona. Hijo de José Alcántara e Isabel Feliz (La Buena) quienes habían nacido en la comunidad de La Peñuela de Cabral, provincia Barahona.

Su padre Don José Alcántara falleció en Cabral en 1945, sobre su vida se sabe que trabajo en Barahona con don Américo Melo.

Don José e Isabel se casaron en Duvergé, luego se mudaron a Bahoruco, y posteriormente a Barahona en donde Raffo ejerció de limpiabotas. Raffo fue desde niño muy romántico gustaba del amor y vivía de los sueños e ilusiones de todo joven por eso le llamaron El Soñador.

En su juventud tomo el camino de ser militar, luego después de algunos problemas que tuvo en el mismo cuerpo militar, decide abandonar, sin medir las consecuencias de la misma acción.

Ya para esos años 60’s sonaba mucho la música del bolero.  Raffo empieza a acariciar con el corazón este ritmo y hace su primera grabación a ritmo bachata en 1964, su composición se llamó "Tinieblas", la cual gustó al público Dominicano y Puertorriqueño.

Como aún no era su tiempo, emprende viaje hacia New York, en donde se dedica a hacer varios oficios, entre ellos Seguridad de Bancos.

Esto no amilanó el deseo interno, tenacidad e ingenio, pues soñaba más alto, pues su verdadero sueño era grabar un LP, lo cual logra en medio de una tragedia personal: La muerte de su esposa. Este trágico momento había ocurrido en la ciudad de Connecticut mientras ella cruzaba una calle sin darse cuenta que un vehículo venía a toda velocidad impactándola de lleno y provocándole una muerte instantánea.

Esta tragedia que conmueve a Raffo y lo lleva a componer diferentes canciones pero en particular una dedicada a ella: "No me hablen de ella", sin darse cuenta que esta composición llena de dolor le daría el éxito que por tanto tiempo soñó

En los años 70’s Raffo vive su vida de tragedias en tragedias, pues con la pérdida de su primer hijo en 1973, su hermana María y su hermano Bienvenido.

A mediados de los 70’s conoce su segunda esposa -de origen mexicana- a quien había conocido en New York y con la cual procreó 3 hijos que viven en la actualidad. Luego de muchos problemas en el matrimonio se traslada hacia República Dominicana y después de un tiempo en la isla, parte a México a buscar sus hijos, pero allá es maltratado y encarcelado por los problemas maritales.

Deportado de México, vuelve a New York y de ahí a República Dominicana, aquejado a la vez por problemas mentales y de una depresión bastante grande. Luego de varios intentos en diferentes clínicas, recae deambulando las calles y parques de Barahona en muy malas condiciones.

Su hermana lo interna en una clínica con la ayuda de Luis Sánchez Féliz y todo el pueblo de Barahona, hasta que se recupera un poco y se le hacen las gestiones para volver a New York, sacando incluso su pasaporte el 4 de enero de 1985

El destino sería ciertamente cruel con Raffo. Abatido, enloqueció en Santo Domingo. De alguna manera, sus amigos lograron llevarlo de regreso a su natal Barahona, desde donde fue trasladado al hospital psiquiátrico Padre Billini. De allí escapó y comenzó a deambular como un mendigo por los barrios de la parte alta de la capital.

La tarde del 21 de enero de 1985, cuando la feligresía católica celebraba el Día de Nuestra Señora de la Altagracia, Raffo atravesó el sector de Guachupita y se dirigió al puente Juan Pablo Duarte, desde donde se lanzó al río Ozama. Un suicidio, una vida apagada entre el amor y el desamor, entre alegrías y tristezas, amarguras y sueños. Era el capítulo final de un hombre que se propuso trascender más allá de sus fronteras.

La crónica del día siguiente que apareció en el periódico Listín Diario rezaba: “Un hombre se suicidó ayer tarde lanzándose del puente Duarte. Una brigada del Cuerpo de Bomberos trasladó su cadáver a la morgue del hospital Dr. Darío Contreras. La Policía dijo que la víctima no había sido identificada por carecer de documentación”.

El cadáver sin identificar era el de Raffo…, un cantautor que impuso un estilo e hizo de su canto la mejor manera de compartir sus infortunios con un público que aún lo recuerda con su música y su llanto.

La República Dominicana perdió a uno de sus grandes cantautores de todos los tiempos, pero su recuerdo, su música aun viven en los corazones de todos los dominicanos.

TEXTO: ESMIT FELIZ


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