Los años 60: cuando la radio y la televisión transformaron a RD

 

Lenin Ramos

La expansión de las emisoras y estaciones televisivas marcó una nueva etapa en la vida cultural y social del país

SÁBADO, 22 AGOSTO 2026.- — En esta edición de Zona Retro rememoramos el desarrollo alcanzado por la República Dominicana a inicios de la década de 1960, cuando el país contaba con más de 32 modernas radioemisoras y dos estaciones de televisión que reflejaban la vida cotidiana, la cultura, la economía, la política y los avances que experimentaba la sociedad dominicana.

Las ondas de una nación que comenzaba a cambiar

Treinta y dos modernas radioemisoras y dos estaciones de televisión, con transmisiones a través de cuatro canales, mostraban diariamente, mediante una variada programación, los avances alcanzados por la radio y la televisión dominicanas.

A través de sus antenas se difundía el mensaje de una nación que proyectaba una imagen de paz y progreso, resultado de un proceso marcado por transformaciones históricas, políticas, sociales y económicas a lo largo del tiempo.

En la capital y otras localidades del país desarrollaban una intensa actividad cultural y artística diversas empresas y estaciones de radio y televisión. Entre ellas destacaba La Voz Dominicana, con sus canales 4, 2 y 9, cuya programación llegaba a los hogares con buena calidad de sonido e imagen. También sobresalía Rahintel, que transmitía populares programas a través del canal 7.

A este panorama se sumaban Radio Caribe, que inició sus transmisiones regulares el 23 de julio de 1960 con una potente señal, además de HIZ, Radio Deportiva Handicap, HIG, La Voz del Trópico, Radio Cristal, Radio Comercial, Onda Musical, La Voz de la Alegría y Emisoras Unidas.

En esta línea, la expansión de la radiodifusión también se extendía por distintas provincias del país. En Santiago operaban La Voz de la Reelección, Radio Santiago, Radio Hit Musical, Radio HI4B, Ondas del Yaque y Radio HI9B.

En Puerto Plata funcionaban La Voz del Atlántico y Radio Tropical Bambú; en San Cristóbal, La Voz de Fundación y La Voz de San Cristóbal; mientras que en La Romana transmitían Radio Nueva Era y La Voz del Papagayo. También se sumaban La Voz del Camú, en La Vega; La Voz del Sur, en Baní; La Voz del Birán, en Barahona, y La Voz del Cibao, en Moca, además de otras emisoras distribuidas por diferentes regiones del país.

Una industria en plena modernización

Todas las estaciones disponían de estudios adecuadamente acondicionados, amplias discotecas con repertorios de música folclórica dominicana, clásica y popular, además de modernos equipos adquiridos a reconocidas casas extranjeras.

Desde una perspectiva histórica, el notable crecimiento de la radio y la televisión en la República Dominicana durante ese período estuvo estrechamente vinculado al desarrollo alcanzado durante la Era de Trujillo.

La Voz Dominicana había alcanzado un notable nivel de desarrollo técnico y artístico en materia de organización y dirección, reconocimiento que, según la publicación de la época, trascendía al público dominicano y era valorado también por profesionales extranjeros con experiencia en la radio, la televisión y el espectáculo internacional.

Por su parte, emisoras como Rahintel mantenían una amplia audiencia gracias a programas populares como Reina por un Día, que además cumplían una función de asistencia social al beneficiar a personas de escasos recursos. El espacio presentaba historias de madres que, tras ser seleccionadas como “reinas por un día”, recibían diversos obsequios, en una propuesta que combinaba entretenimiento y ayuda social.

Voces, música y programas que conquistaban la audiencia

En este contexto, Radio Caribe difundía a través de su potente red de emisoras las interpretaciones de jóvenes artistas dominicanos que comenzaban a destacarse en el panorama musical nacional, además de presentar actuaciones de reconocidos intérpretes extranjeros. Su programación incluía espacios en inglés, francés, español e italiano, así como la participación de orquestas dirigidas por pianistas como Agustín Mercier, Rafael Solano y Héctor de León. La señal podía escucharse con claridad en todo el territorio nacional y, según la publicación de la época, llegaba incluso a distintos lugares del mundo.

Por otro lado, la HIZ contaba con una amplia audiencia gracias a espacios como Panorama, producido por Luis de los Santos. El programa combinaba noticias de interés cultural y de actualidad con chistes, anécdotas y comentarios, ofreciendo a sus oyentes una propuesta variada.

Por su parte, Radio HIN ofrecía una programación centrada principalmente en música suave y delicada, con transmisiones de obras clásicas y semiclásicas, aunque también incorporaba las nuevas tendencias musicales caracterizadas por la ternura y el sentimiento.

El conjunto de 32 radioemisoras y dos estaciones de televisión contaba con personal dominicano capacitado. De manera periódica se realizaban evaluaciones a los aspirantes a locutores, bajo la supervisión de la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía. La formación de locutores y animadores se fortalecía progresivamente, con especial aporte de la Escuela de Locutores Héctor J. Díaz, perteneciente a La Voz Dominicana.

La radio entra en la vida cotidiana

Las estaciones de radio incluían en su programación espacios dedicados a la música dominicana, de ritmos alegres y contagiosos. El gusto de los dominicanos por las expresiones folclóricas encontraba en estos programas, especialmente en el merengue criollo, una forma cotidiana de disfrutar y mantener presente la música autóctona.

Asimismo, se realizaban transmisiones en vivo con la participación de cantantes, agrupaciones musicales y declamadores, cuyas presentaciones aportaban dinamismo, variedad y atractivo a la programación diaria.

En este sentido, cabe destacar que, para aquella época, gran parte de la programación televisiva estaba sustentada en presentaciones en vivo y actuaciones personales.

De igual manera, las 32 emisoras se convirtieron en espacios para difundir los acontecimientos y realizaciones que se producían en los ámbitos político, económico, cultural, artístico y científico, reflejando así el proceso de transformación y desarrollo que experimentaba el país.

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