LA MUJER QUE, SEGÚN BALAGUER, FUE LA ÚNICA QUE AMÓ DE VERDAD A TRUJILLO
Fue proscrita de la sociedad dominicana por su relación irregular con el dictador. Décadas después, terminó siendo, según Balaguer, la persona con mayor influencia real sobre él.
Memorias de un Cortesano de la "Era de Trujillo" — Serie Balaguer y la familia Trujillo (Parte 2: Doña María Martínez de Trujillo)
SÁBADO, 08 AGOSTO 2026. — Balaguer describe a la última esposa del "Benefactor" como "un caso distinto" dentro del clan trujillista. Durante los primeros años como primera dama, vivió recluida junto a un círculo reducidísimo de familias que le habían permanecido fieles en los tiempos en que la sociedad la marginaba por su relación con Trujillo, siendo doña Mercedes Soler de Peynado, esposa del vicepresidente Jacinto B. Peynado, una de sus pocas amistades de confianza.
A partir de 1953, posiblemente inspirada por la labor de Eva Perón en Argentina, doña María comenzó a incursionar en la política mediante iniciativas benéficas, como la creación del barrio "María Auxiliadora" para familias pobres. Balaguer, sin embargo, califica su obra de beneficencia como "sumamente limitada", atribuyéndolo tanto a su resentimiento hacia la sociedad que la había excluido como a su poca vocación para la caridad.
Pese a estas críticas, Balaguer reconoce que doña María fue la mujer de mayor influencia real sobre Trujillo, y posiblemente la única que lo amó genuinamente, en contraste con la adulación interesada de las "variadas bellezas núbiles" que rodeaban al dictador. Tras su muerte, Balaguer se acercó más a ella y descubrió en doña María una inteligencia despierta y un excelente olfato político: fue ella quien, antes que nadie, anticipó la tormenta que se avecinaba tras la caída del régimen y organizó el exilio familiar hacia España, cuna de sus antepasados, depositando previamente 5 millones de pesos dominicanos en instituciones bancarias del Estado.
Balaguer destaca la conducta "ejemplar" de doña María durante su exilio: retraída, sin ostentación, sin haber intervenido jamás en política ni dado motivos para dudar de su fidelidad a la memoria de Trujillo. El libro reproduce dos cartas suyas dirigidas a Balaguer desde Madrid: la primera, fechada el 2 de agosto de 1966, en la que le advierte con tono maternal que cuide su seguridad y "duerma con un ojo abierto y otro cerrado" ante posibles traidores; y una segunda, más íntima, fechada el 11 de julio, agradeciéndole sus elogios y reiterándole su amistad y buenos deseos para su gestión presidencial.
Pensamiento crítico
El retrato que hace Balaguer de doña María Martínez de Trujillo desafía la imagen simplificada de "viuda del dictador" para mostrar a una mujer con agudeza política propia, capaz de prever la caída de un imperio de treinta años y de proteger a su familia con una lucidez que muchos de los hombres del régimen no tuvieron. Su historia también expone las contradicciones de la sociedad dominicana de la época: la misma mujer proscrita por "irregular" durante años terminó siendo, según el propio cronista del régimen, la figura más íntegra y estratégicamente lúcida del entorno trujillista.
Fuentes y referencias confirmadas:
Joaquín Balaguer, Memorias de un Cortesano de la "Era de Trujillo", Editora Corripio, Santo Domingo, 1998, páginas 174-178.
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